Piers Steel, en su libro «Procrastinación. Por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy», define procrastinar como la conducta de dejar las cosas para más adelante de forma meramente voluntaria, aun sabiendo que dicho aplazamiento puede tener consecuencias indeseables para nosotros, e incluso apartarnos del camino que hemos elegido tomar para conseguir nuestras metas

Como bien explica Steel, procrastinar puede tener importantes consecuencias negativas. No solo nos aparta de nuestro camino o nos provoca estrés y culpabilidad, posponer nuestras tareas también puede traernos consecuencias como:

  • Más ansiedad
  • Más trabajo acumulado
  • Menos tiempo de preparación y, por lo tanto, menos margen de maniobra
  • Ganar una mala reputación en el trabajo
  • Perder la ambición de tener éxito o lograr metas importantes
  • No tener los resultados esperados
  • Que afecte a nuestra autoestima y estado de ánimo

Según Mel Robbins, aplazar nuestras tareas refleja un comportamiento destinado a ayudarnos a lidiar con el estrés, ya que aquello que posponemos está vinculado a algo que nos estresa, de lo que queremos escapar. En su lugar, buscamos la satisfacción a corto plazo para sentirnos bien como mecanismo de supervivencia. “Lo que estamos evitando no es la tarea sino el estrés que estamos asociando con la tarea”.

Robbins afirma que, cuando quieres hacer algo, tienes cinco segundos para pasar a la acción o tu cerebro empezará a buscar excusas que te impedirán hacerlo, así que cuenta hasta 5 y no lo pienses más: ¡¡actúa!!

Os dejamos una breve infografía resumiendo los puntos comentados:

Pero, a veces, no es tan fácil evitar esas excusas y actuar, porque no siempre somos conscientes de ellas. El truco es encontrar un método que nos ayude a identificar qué nos está frenando para poder poner medidas. Por ello, vamos a ver cuáles son las causas, pensamientos o excusas más habituales y así conocerlos y poder detectarlos. En el próximo artículo entraremos más a fondo en ellos para aprender a evitarlos o gestionarlos:

  1. “Esta tarea no es importante”
  2. “Necesito hacer otra cosa primero”
  3. “Necesito más información para comenzar”
  4. “Debo hacer muchas cosas y me siento agobiado/a”
  5. “No tengo tiempo en este momento”
  6. “Se me olvida hacerlo”
  7. “No tengo ganas de hacerlo”
  8. “No estoy inspirado”
  9. “Necesito tres o cuatro horas de trabajo ininterrumpido”
  10. “Trabajo mejor bajo presión”
  11. “No lo voy a hacer bien”
  12. “No consigo decidirme”
  13. “Necesito que quede perfecto”
  14. “No sé cómo empezar”

Estos pensamientos o excusas, son el enemigo directo de la productividad, por esa razón, es muy importante saber identificarlos y poner medidas para que no nos obstaculicen en nuestro camino hacía nuestras metas y objetivos.

A continuación, os dejamos algunas preguntas que es importante hacerse cuando descubrimos que hemos evitado realizar una tarea. Te ayudarán a ser consciente qué pensamientos o excusas te llevan a aplazar las tareas que son importantes realizar. ¡Apúntalos en una libreta o diario para que las respuestas puedan ayudarte a combatir la procrastinación en el futuro!

  1. ¿Qué actividad estás evitando?
  2. ¿Puede que tu estado emocional o anímico te esté frenando?
  3. ¿Te estás poniendo alguna excusa?
  4. ¿Qué haces en su lugar?
  5. ¿Cómo te sientes después de haber procrastinado esta actividad?

En definitiva, todos procrastinamos alguna vez, lo importante es ser conscientes de ello e intentar poner medidas si vemos que afecta negativamente a nuestro rendimiento. Y para ello, en nuestro próximo artículo, os mostraremos algunos consejos y hábitos muy útiles para poder evitar o gestionar esos pensamientos que nos frenan a ponernos en marcha, y así, poder realizar esos proyectos que tanto nos cuesta empezar. ¡Esperamos que os sean de utilidad en vuestra vida diaria y mejoréis vuestra productividad!

¡Nos vemos en nuestro próximo artículo!

#AgainstProcrastination