Ser capaces de formular buenas preguntas puede generar un gran impacto, tanto en los demás como en nosotros. Sin embargo, no estamos acostumbrados a ello y centramos nuestra vida personal y laboral en encontrar las respuestas correctas, en lugar de hacernos las preguntas adecuadas, porque en muchas ocasiones no somos conscientes de que las preguntas pueden ayudarnos a analizar los problemas en profundidad, cuestionar nuestras decisiones, ampliar nuestro campo de reflexión, entender la realidad desde diferentes puntos de vista…

El arte de preguntar nació con Sócrates, por lo tanto, no es algo nuevo, el problema es que con el paso de los años hemos dejado de darle la importancia que realmente se merece. Sócrates afirmaba que lo más importante que había hecho en su vida era enseñar a los hombres a preguntar, y nosotros queremos seguir sus pasos para que las preguntas vuelvan a ser algo esencial en nuestras vidas.

Mario Borghino explica, en su libro, que algunos de los motivos por los que normalmente las personas no realizan preguntas son:

  1. No quiero exponerme ante los demás y no saber qué decir.
  2. Aprendí que impresiono más si contesto y doy mi punto de vista.
  3. No hago muchas preguntas para no meterme en problemas.
  4. No quiero que piensen que realizo un interrogatorio o que intento manipular.
  5. No sé cómo obtener información de las personas que no conozco a través de preguntas.
  6. No sé qué preguntas formularme para conseguir mis metas.
  7. A las personas no les gusta que les hagan preguntas, se sienten interrogadas.

Sin embargo, ser personas curiosas y saber hacer buenas preguntas, nos permite descubrir cosas nuevas. Los grandes líderes y negociadores deben tener la capacidad de reconocer que no lo saben todo y ser conscientes de la importancia que tienen las preguntas para ampliar su conocimiento. Einstein solía decir: “El secreto en la vida no es dar respuestas a viejas preguntas, sino hacernos nuevas preguntas para encontrar nuevos caminos”.

Pero hacernos preguntas no solo nos sirve para obtener respuestas concretas, las preguntas pueden aportarnos mucho más, estos son algunos ejemplos:

  1. Cuando preguntamos con interés y humildad estamos abiertos a nuevos puntos de vista, eso nos ayuda a interesarnos y escuchar a los demás, haciéndonos más empáticos y mejorando nuestras relaciones. Además, ese interés estimula a los demás a expresar sus propias ideas más abiertamente.
  2. La investigación y el aprendizaje se basan en obtener nuevos conocimientos y eso solo podemos lograrlo preguntando. Por ello, las preguntas son la base del aprendizaje, la enseñanza y la investigación.
  3. Ser capaces de hacernos a nosotros mismos preguntas nos ayuda a conseguir nuestros objetivos y superar nuestras limitaciones.
  4. La comunicación no debe centrarse en expresar, sino en preguntar y escuchar para obtener distintos puntos de vista y poder ponerlos en común. Las preguntas nos ayudan a mejorar la comunicación dentro de una organización o equipo. Además, crean un ambiente de reflexión y estimulan la búsqueda de respuestas, en lugar de ofrecer soluciones precipitadas.
  5. Sin duda, las preguntas son esenciales para desarrollar o potenciar la creatividad y la innovación. Preguntar nos ayuda a encontrar nuevas respuestas y eso es muy útil en las sesiones de brainstorming, workshops creativos, etc.
  6. Para ser un buen líder es importante conocer bien cómo son los miembros de tu equipo e interesarte por lo que piensan y sienten. Para ello, las preguntas son esenciales. Debemos ser capaces de entablar relaciones de confianza con todos los miembros del equipo.
  7. El coaching y el mentoring también se centran en el arte de preguntar.
  8. En selección de personal saber hacer las preguntas adecuadas nos ayuda a conocer mejor al candidato y conseguir la persona más idónea para el puesto.
  9. Cuando vendemos es importante saber qué necesita nuestro cliente y, para ello, saber hacer buenas preguntas es esencial. Preguntar nos ayuda a vender más y mejor.

Os dejamos una pequeña infografía que resume, de manera más sencilla y visual, los puntos comentados anteriormente:

Como hemos comentado, además de los mencionados, existen muchos más beneficios que las preguntas pueden aportarnos, tanto a nivel personal como profesional. Sin embargo, en estos artículos nos gustaría centrarnos en el mundo laboral y mostrar su importancia, ya que a nivel empresarial su valor es tal, que incluso en algunas empresas en Alemania existe la figura del Director de Preguntas Fundamentales (Direktor Grundsatzfragen), encargado de cuestionar las actuaciones y las medidas de la compañía con el objetivo de orientar bien las decisiones de la misma.

El arte de preguntar se está abriendo paso en el mundo laboral y cada vez es más importante. Como dice el consultor Peter Drucker (en Goldsmith, 2007) “El líder del pasado era una persona que sabía qué responder. El líder del futuro será la persona que sepa cómo preguntar”.

Saber hacer buenas preguntas mejora la calidad de las acciones y del ingenio en nuestras organizaciones, potencia la innovación, genera un ambiente de curiosidad y estimula la conversación reflexiva. Esto ayuda a crear energía, motivación y compromiso, ya que las preguntas nos llevan a más preguntas.

Y vosotros, ¿creéis que os hacéis suficientes preguntas al día? Y si es así, ¿creéis que son las preguntas adecuadas?

En nuestro próximo artículo os mostraremos el proceso para formular preguntas reflexivas con algunos ejemplos de buenas preguntas que nos pueden ayudar a conocernos o desarrollarnos personalmente y a ayudar a nuestro equipo a que también lo haga. ¡Esperamos que os sean de utilidad!

¡Hasta el próximo artículo!

¡Y nunca dejéis de haceros preguntas! #PowerfulQuestions

“Si tuviera que resolver un problema en una hora y mi vida dependiera de ello, dedicaría 55 minutos a encontrar la pregunta adecuada, y 5 minutos a la respuesta” , de Albert Einstein.