En este artículo queremos hablaros sobre los dos tipos principales de preguntas que existen y daros algunos consejos interesantes para poder usar las preguntas de una forma efectiva.

Podríamos decir que, de forma general, existen dos tipos de preguntas básicas:

  1.  Las preguntas directas: este tipo de preguntas son superficiales y no profundizan en el tema que se está tratando. No te permiten obtener la información que realmente estás buscando. Las preguntas directas provocan que las personas manipulen sus respuestas y solo digan lo que quieren dejarte saber, para no quedar en evidencia, en lugar de decir lo que realmente piensan.
  2. Las preguntas reflexivas: el propósito de estas preguntas es conocer realmente lo que piensa la otra persona. Para realizar este tipo de preguntas no debes quedarte con lo primero que te responden, sino indagar en lo que quiso decir, por qué lo dijo, cuál es su enfoque, en qué está pensado…

Si nuestra intención es profundizar y conocer más sobre un tema en concreto, el tipo de preguntas que debemos hacer, sin lugar a dudas, son las preguntas reflexivas. Y para poder realizar este tipo de preguntas, es importante tener en cuenta varios factores:

  1.  Debemos saber escuchar. Para hacer buenas preguntas debemos aprender a ser personas empáticas, para centrarnos en lo que nos dicen los demás y poder comprenderles. Si queremos obtener el máximo de información y que nuestras preguntas sean efectivas, es muy importante saber escuchar y no suponer, ya que si no prestamos atención podemos llegar a ofrecer soluciones anticipadas sin validar y equivocarnos. No te precipites, sólo enfócate en comprender.
  2. Confirmar la información es clave. Si no queremos quedarnos con interpretaciones erróneas, debemos usar preguntas de confirmación. Después de haber realizado preguntas que hagan pensar a la otra persona, es importante confirmar la información que nos ha dado y la interpretación que hemos hecho.
  3. Separar los problemas. Para poder trabajar con problemas complejos debemos separarlos en partes, y esto lo haremos a través de la mente estratégica: dividir el problema en partes e ir cubriendo una a una para encontrar un sentido de causa y efecto entre ellas. Las repuestas nos llevan poco a poco a resolver puntos intermedios para llegar finalmente a la solución final.

Mario Borghino, en su libro El arte de hacer preguntas, explica que “se ha comprobado que nuestra mente utiliza cinco pasos para analizar una situación o problema. Es un proceso lógico deductivo y secuencial que le permite a nuestra mente descubrir progresivamente diversas formas de ver el tema, simplificar la complejidad de su solución y segmentar la información con que se investigue.”

A continuación, os vamos a explicar en qué consiste cada uno de los cinco pasos del proceso y os vamos a dejar algunos ejemplos de preguntas básicas que os podrán ayudar:

1.    Preguntas para conocer el propósito o problema a resolver: El primer paso es definir el problema, cuál es nuestro propósito o meta a conseguir.

  • ¿Cuál es el propósito, objetivo o meta a conseguir? o ¿Qué problema queremos resolver?

2.    Preguntas de información: Debemos tener información sobre el tema en el que queremos trabajar para poder entenderlo y encuadrarlo. Para saber a dónde quieres ir, primero tienes que saber dónde estás.

  • ¿Qué datos e información tengo para…?

3.    Preguntas de implicación y consecuencias: Cuando surge un problema es necesario conocer las consecuencias e implicaciones que puede tener. Las implicaciones nos llevan a visualizar posibles soluciones.

  • ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Cómo afectará esta decisión…?

4.    Preguntas de visión de soluciones: En este paso, visualizamos las posibles soluciones con la información que ya tenemos para poder analizar y valorar los distintos caminos alternativos.  

  • ¿Qué solución veo? ¿Cómo me gustaría que fuera?

 5.    Preguntas de acción: Finalmente, con la reflexión realizada hasta el momento, ya tenemos suficiente información para llegar a una conclusión más profunda y definir el objetivo. Ya podemos construir la pregunta clave que describirá el problema o situación con mayor exactitud y nos ayudará a solucionarlo, nos llevará a la acción.

  • ¿Qué acciones tenemos que tomar después del análisis?; ¿A qué nos ha llevado este análisis? ¿Qué decisión debemos tomar?

Estos son los 5 puntos básicos que te permitirán descubrir soluciones y resolver problemas tanto en lo personal como en lo laboral. Puedes moverte por estas cinco preguntas más de una vez, de manera que te permitan profundizar cada vez más, en el caso de no encontrar una solución clara a la primera.

A través del poder de las preguntas reflexivas, conseguimos encontrar nuevas soluciones a los problemas, alcanzar nuestras metas, mejorar nuestras relaciones, aprender continuamente, ayudar a desarrollar nuestros equipos, potenciar la creatividad/innovación…

Por este motivo, creemos que es muy importante desarrollar esta habilidad y, por ello, en nuestras formaciones ayudamos a los participantes a aprender a hacer y hacerse las preguntas necesarias con el objetivo de desarrollarse personal y profesionalmente.

Esperamos que este artículo haya sido de utilidad y de vuestro interés. ¡No dudéis en contactar con nosotros para potenciar esta importante y necesaria habilidad dentro de vuestra empresa!

¡Y nunca dejéis de haceros preguntas! #PowerfulQuestions